viernes, 7 de noviembre de 2008

El Plan C-Cleto contra Cristina K

Recibí esto en jpgloriosa@gmail.com
Lo publico por si alguien sabe algo, si es mentira avisenme que lo levanto:

Lo mandó por mail el amigo de un amigo que maneja información. Seguramente esto es una fábula, una ficción, no es algo cierto, y sería preferible que no fuera cierto, como tantos correos basura que llegan todos los días:
Se supo por casualidad, cuando un tractor con problemas de embrague fue llevado al taller, en una localidad que en los últimos años ha crecido mucho por efecto del desarrollo sojero, junto a la ruta 14.
El mecánico hizo su trabajo y, al fin del día, cuando estaba ajustando la pedalera en el interior de la cabina, descubrió un sobre de plástico transparente –caído o tal vez escondido- debajo del asiento. Pudo ver que adentro había unas 100 hojas escritas y un título en marcador negro que le llamó la atención: “Plan C-Cleto”. Pensó en dejarlo ahí y avisar al dueño, lo que siempre hace con los objetos perdidos que encuentra.
Pero mientras se daba la ducha de todas las tardes antes de cerrar, se sintió intrigado por ese sobre. Sabiendo que pasarían por el tractor recién al mediodía siguiente, al salir agarró el sobre y lo llevó directamente al boliche de la esquina, donde siempre toma su Gancia con los amigos. Puso el sobre en la mesa y ahora los intrigados fueron cuatro.
Lo abrió, había un bloc de hojas impresas, prolijamente abrochadas, y otras sueltas escritas a mano. Todas las abrochadas, arriba a la izquierda, tenían un membrete tachado con el mismo marcador grueso. Pero algunas tachaduras dejaban entrever el nombre de una consultora privada. Era el informe reservado de una encuesta sobre la intención de voto que podrían merecer cada uno de los dirigentes del campo y otros conocidos líderes de la oposición. Había detalles demasiado técnicos para ser entendidos, por lo menos en la opinión de uno de los amigos del mecánico, justamente quien reveló la historia, pero sí se comprendía la conclusión final, y es que ninguno obtendría más del 22% de los votos si se enfrentara contra el gobierno y, de votar contra Cristina K, el peligro era que la opinión pública daría su voto solamente hacia otro sector del peronismo.
Las hojas sueltas, manuscritas, sin membretes, eran otra cosa, simples apuntes hechos durante alguna reunión o asamblea, donde evidentemente se había discutido el informe anterior y se plantearon propuestas. En la discusión habría triunfado un tal “Ricardo” (sólo figuraban nombres de pila, ningún apellido) quien dijo “ya que no tenemos un PLAN B, propongo el PLAN C-CLETO”. Aunque ese título debió haberles sonado humorístico, el Plan C-Cleto, luego completado con ideas de los demás, consiste en diversas acciones opositoras, fuertes operaciones de prensa, acciones directas, publicidad y movilizaciones para “desgastar, poner en ridículo, sembrar ilícitos, generar desconfianza, crear sensación de vacío de poder, inventar enfermedad”. Es posible que algunos dirigentes anti K, en recientes declaraciones, estén haciendo una alusión velada a dicho plan, aunque públicamente nieguen conocerlo.
El objetivo final del Plan C-Cleto sería obligar a que Cristina renuncie al menos dos meses antes de las elecciones legislativas de 2009, para que asuma formalmente Cobos, con todos los honores, sobre cuyas espaldas se aglutinaría toda la oposición no peronista y eso permitiría neutralizar cualquier acción de los Kirchner e incluso del aparato duhaldista.
El efecto en cadena sobre la opinión pública sería el triunfo en las legislativas y la instalación de un dirigente agrario como presidente en el 2011, y toda la operación habría sido realizada dentro de las reglas de la constitución. En los escritos ajenos que fueron revisados en aquel bar hasta estaba indicado un nombre para el más alto cargo, pero justo en ese momento el mecánico entendió que estaban sabiendo demasiado, consideró prudente guardar las hojas tal como estaban y dejarlas otra vez en el tractor. Al mediodía siguiente, transgrediendo su habitual conducta sincera, el mecánico entregó el vehículo sin avisar que había encontrado algo debajo del asiento.

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